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Ketamina

¿Qué es la ketamina?

La ketamina, también llamada “keta” entre quienes la consumen ilegalmente, es una droga de tipo disociativo. Esto quiere decir que distorsiona la percepción de nuestro entorno.

Pertenece a las llamadas drogas sintéticas, es decir, que se fabrica usando químicos artificiales en lugar de naturales. En el circuito legal se utiliza como analgésico, especialmente en trastornos digestivos, y anestésico.

El consumidor de ketamina en el circuito ilegal la suele utilizar en momentos de relajación, y no para “irse de marcha”. También es frecuente que quienes consumen keta no solo tomen eso; es decir, utilizan muchas otras drogas (alcohol, cocaína, speed, cannabis, etcétera).

Usos de la ketamina

La ketamina se suele presentar en polvo o líquida. En su primer formato, puede ser esnifada, inyectada (habitualmente, en la pierna y por vía intramuscular) o ingerida.

Si se consume sola, tiene un potencial alucinógeno en casi todas sus formas de consumo (no por vía oral). Pero es frecuente que se combine con estimulantes como la cocaína (a esta mezcla se la conoce en el argot como “Calvin Klein”) y se consuma inhalada; también se suele mezclar con anfetamina, MDMA, efedrina…

Efectos de la ketamina

A corto plazo

Si se consume poca cantidad, los efectos son muy similares a una borrachera (se pierden la coordinación y el equilibrio, no se puede hablar, andar ni pensar con claridad, se ve doble…). Con dosis más altas, aparecen los efectos disociativos (distorsión de la realidad). También se elimina la sensación de dolor y se tienen alucinaciones que, como en el caso del LSD, pueden hacer tener a quien la consume un “mal viaje” que lo lleve a una crisis de pánico o ansiedad. Los efectos adversos más graves incluyen parada respiratoria, baja circulación sanguínea e incluso ataques epilépticos.

A largo plazo

Cuando el consumo de ketamina se prolonga en el tiempo el cerebro es uno de los órganos más castigados (dificultad para recordar y para concentrarse, pérdida de habilidades lingüísticas, daños cerebrales de diversa magnitud), y los efectos pueden regresar aun sin haber consumido. También puede haber problemas digestivos, urinarios, visuales… Por último, en el plano psicológico hay grandes secuelas: desde el insomnio o las alteraciones del sueño a paranoias, ansiedad, depresión

Centro de desintoxicación para adictos a la ketamina

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