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Dejar la benzodiacepina

Qué es la benzodiacepina

Las benzodiacepinas son un conjunto de medicamentos del grupo de los ansiolíticos, destinados a producir en quienes las consumen un estado de relajación y sedación. Su uso, en general, está encaminado a combatir trastornos de ansiedad, principalmente.

También se utilizan contra el insomnio, para espasmos musculares, para tratar ciertos síndromes de abstinencia o en preoperatorios, cuando el paciente presenta un cuadro de ansiedad.

Dentro de las benzodiacepinas podemos encontrar fármacos como el lorazepam, bromazepam, diazepam, alprazolam, clonazepam o flunitrazepam.

Las benzodiacepinas son medicamentos que puede prescribir un médico, pero hay un mercado negro de venta ilegal de estas sustancias, por lo que pierden la condición de tratamiento. En estos casos, se consume con fines no terapéuticos y los efectos que conlleva tomarlas son mucho más peligrosos.

Efectos secundarios de la benzodiacepina

Los efectos físicos más comunes son: sequedad de boca, debilidad muscular, trastornos en el habla, visión borrosa, sensación de estar cansado, mareos, falta de equilibrio, confusión…

Efectos secundarios de el sistema nervioso

Las benzodiacepinas se engloban dentro del grupo de sustancias psicotrópicas. Estas actúan sobre el sistema nervioso central, por lo que, como todas ellas, alteran la percepción de la realidad. En consecuencia, el comportamiento y el estado de ánimo también se ven afectados.

Las benzodiacepinas producen somnolencia pero, como además inhiben la actividad cerebral, tienen efectos importantes sobre los distintos procesos cognitivos: dificultan la memorización y la concentración o la capacidad para resolver problemas. Su consumo también se ha asociado a una mayor probabilidad de sufrir demencia.

Adicción a benzodiacepinas

Pero el mayor efecto secundario de las benzodiacepinas es que crean una gran adicción. Un consumo prolongado puede causar lo que se conocen como reacciones paradójicas, es decir, opuestas a las que se espera del medicamento en cuestión. Por ejemplo, que la ansiedad aumente en vez de reducirse, o que aparezcan síntomas de depresión, alucinaciones, psicosis o ideas suicidas.

Las benzodiacepinas deben tomarse bajo estricta prescripción médica y con una vigilancia continua. Si se toman sin la supervisión de un médico, los efectos descritos pueden incluso ir más allá y ser letales, ya que, como sucede con muchas de las sustancias que crean adicción, se puede sufrir una sobredosis.

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